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viernes, 15 de abril de 2016

1984 La Gran Movida ¿Tenía razón George Orwell o no? (2ª Edición)




1984

La Gran Movida






¿Tenía razón George Orwell o no?





Primera parte



Él nació una calurosa mañana de Agosto de 1968, más precisamente a las 7 de la mañana era madrugador hasta para eso.
Se había acabado una época muy bonita “los felices sesenta”, de hecho la época comprendida en Europa entre 1951 y 1968 había producido los datos económicos de crecimiento jamás antes conseguidos por ningún país en la historia de la humanidad, ni la revolución industrial inglesa ni el milagro americano lo consiguieron, si bien es cierto que Europa venía de una posición muy atrasada en 1951.
Debió ser una época muy bonita pensó; Cuando tenía cuatro años, ya era 1972 pero lo cierto que en 1972 oír a los Beatles, de los que se decía que habían sido más populares que Jesucristo empezaba a ser una cutrez, los hippies empezaban a oler mal y daba la impresión que aquellos años 60 a los que se había dado tanto bombo y platillo habían durado menos que un caramelo a la puerta de un colegio.
Ya era 1973 y a pesar de la censura en Europa, “Europa is different”. Me acuerdo que teniendo cinco años fui con mis padres a ver una película para mayores de dieciocho años, mis padres le dijeron al acomodador que no tenían donde dejarme y me dejaron pasar.
La película era una tontería, trataba sobre unos americanos que invertían en Europa, con sus amoríos, empleados trepas, etc… aprovechándose de la oportunidad americana, en esto todo el mundo se puso a reír y le pregunté a mi madre de que se reían... me dijo que uno de los trepas se había puesto a hablar con acento americano para impresionar a los americanos, agradecí a mi madre que me hubiera explicado las cosas de los mayores.
Los años siguientes fueron duros para El, él quería prepararse y abrirse camino en el mundo y llevó una vida escolar, pero el tiempo pasaba rápido y en 1978 le mandaron a estudiar a Inglaterra. Él ya tenía 10 años y empezó a ver que la cosa estaba cambiando, se empezaba a vislumbrar un cambio, ya había cierto movimiento punk, de hecho a pesar de ser muy joven todavía, ya notaba que en Europa había una incipiente movida, con grupos muy transgresores, y que incluso podías encontrar discotecas en villas del interior de centroeuropa con 600 habitantes donde ya se vivía ese ambiente.
En 1979 ya era obvio que algo estaba cambiando, la incipiente movida ya era un hecho. Salían grupos por doquier en Europa, los grupos ingleses ya apuntaban maneras de entender la música de otra manera, él iba los veranos a Inglaterra y era obvio que él lo veía con sus propios ojos, además Hitler y Stalin habían muerto los dos tras transgredir su pacto de no agresión y nadie se acordaba de ellos.
En 1981 con trece años fue a California, aquello ya era un desmadre y además de tener su primera relación sexual, un día en San Francisco entró en una casa en un paseo comercial cerca de Chinatown, y como la gente allí era tan abierta entabló conversación con un conocido de Huey Lewis que le comentó que él era una leyenda allí.
El tiempo iba a una velocidad de vértigo, en 1982 Spandau Ballet se hospedó en un hotel cerca de su casa en Europa, sin cortarse un pelo y con la excusa de pedirles un autógrafo les comentó que le alegraba mucho que hubieran venido a Europa, y que aquí había una movida muy interesante, a él nunca nadie le decía nada, le dejaban entablar conversación con la gente famosa y nadie decía ni pío.









 Segunda parte




 Era Abril y él había estado en el sur de España, la época de los años ochenta en Europa empezaba a decaer, aunque todavía coleaban algunos restos. Él sabía que esa época no volvería, era como un signo de identidad que llevaría toda su vida.

Sabía que ese colorido, que la tela de los trajes, los uniformes de los colegios y la coreografía de los programas de televisión iban a cambiar drásticamente.

Él se tiró el rollo en esa Semana Santa y decidió levantar esa época dorada, el tema era bastante complicado ya que esa movida estaba decayendo, y provocar un último fulgor era complicado, en parte porque debía ser un destello que valiera la pena y por otra parte podía ser el último, y había que hacerlo con cierto tacto para no quedar mal. En suma la responsabilidad era grande.

Acabó Semana Santa y volvió a Europa, él había cambiado drásticamente era un auténtico dandy, hablando, comportándose y con una cara que era tanto una mezcla de masculinidad como de dulzura propia de la mujer más bella, con lo que él mismo se enamoró de él.

Recuerdo el primer día de su vuelta a Europa, donde él y sus dos colegas saludaron a unos jugadores de fútbol famosos que iban con otro famoso actor cerca de un estadio de fútbol. Hasta esa gente les saludaba afablemente e incluso creo que hasta tenían envidia de ellos, por su juventud, frescura, porque lo tenían todo.

En seguida pensó que la clave era mantenerse de buen humor todos los días las veinticuatro horas. Era la única manera de atraer a la gente y que cada uno ocupara su puesto.

Él decidió que el centro de operaciones fuera un garito en un extremo de Europa, el sitio era un poco reservado, además no iban a tener que desplazarse mucho hasta cualquier parte de Europa, y además estaba en una de las zonas más modernas de Europa.

Los primeros días todo el mundo se preguntaba ¿Quién es éste tan guapo que todo el mundo le hace caso?, ¡Qué bien habla qué bien se mueve y tiene una high energy fuera de lo común!.

Lo importante era mantener esa “high energy” y si flaqueaba un poco disimularlo con buen humor.

Eso se fue extendiendo poco a poco, si iban a una cervecería en el barrio antiguo de Bohemia todo el mundo se preguntaba ¿Quienes son estos? ¿Y quién es él en especial? Era algo que iba aunando todo el sentir de esa movida y él iba aunando a toda la gente para que fuera un momento irrepetible, el camarero tenía que actuar de camarero, el turista japonés o americano de turista complacido por vivir esos días en Europa, la chica menos guapa debía sentir sana envidia de la guapa, pero con un buen rollo que aunara todo.


Es más todo estaba calculado para que todo saliera a la perfección, los negros y Sudamericanos que había en ese momento en Europa eran muy cultos, pero sabían estar en su sitio, no había nada de racismo sino todo lo contrario era una integración de todo el mundo bajo unas sólidas bases.

Había momentos duros como alguna vez que había que ir a reparar un radiocasete para el coche a un polígono industrial perdido en un barrio marginal de París, pero aquello también servía para ganarse a aquella gente que era de lo que se trataba.

El tiempo iba pasando y la “high energy” de él ya era como un altavoz que se oía en media Europa aderezado con la banda musical de multitud de grupos musicales que sonaban en 1984.

La fuerza mental de él era bastante considerable, después de dos meses de haber comenzado esta historia.

Una vez saliendo del garito, él y sus dos colegas se encontraron frente a la puerta de unos estudios de televisión y nunca supieron si aquellas luces, aquellas puertas y aquel entorno que era obviamente conocido por ellos al verlo en la propia televisión era real. De hecho ninguno se atrevió a empujar la puerta de los estudios, ni nos acordamos como salimos de ahí ni como aparecimos al día siguiente durmiendo en una habitación que nos había dejado un colega, que tenía una puerta exterior de salida a la calle con todas las comodidades. Y si no dormían en alguna piscina privada al raso o en casa de alguna chica que hubiesen conocido la noche anterior.

Si dormían él y sus colegas nadie lo sabe, creo que ni ellos mismos lo sabían era tanta la fuerza mental, su capacidad de liderazgo que creo que aun durmiendo seguían alimentando los sueños de la población.

Sin dar cuentas a nadie él volvió un día al sur de Europa recorriendo miles de kilómetros durmió en la playa y al día siguiente regreso creo que colándose en los trenes ya que nadie le decía nada, al volver todo seguía en su mismo sitio y lugar, ni incluso sus familiares más cercanos se extrañaron de su ausencia serían cosas de él creo que pensarían.

Él pensó en ir a estudiar oceanografía a América y los rumores que llegaron a América de que eso pudiera pasar entusiasmó a la gente de América.

Su poder mental llegaba a extremos insospechados, un pequeño cambio de humor podía incluso repercutir en un programa de televisión donde el presentador se pusiera nervioso y eso incluso podía degenerar en un pequeño rifirrafe en plena televisión en directo.

Incluso le dijo en broma a uno de sus colegas:
  • Parece que me están hablando por la televisión
  • y el otro le contestó: Eso pasa muy a menudo.
Obviamente ambos sabían lo que estaba pasando.

Se relajó y siguió yendo a su garito preferido, donde apareció una chica muy joven de ojos verdes que insistía en ir con él. Él le dejaba ir con él y sus dos colegas de vez en cuando, en cierta manera ella le devolvía al mundo real, ya que por aquel entonces, él estaba en un pedestal tan alto que no veía el suelo.

Una de las pocas veces que se vieron ella le miró malhumorada, y eso le devolvió a la realidad por unos instantes. Todo el mundo está en su sitio, todo en su justa medida, todo calculado como si de una maqueta mundial hecha a medida se tratase, pero había alguien mejor dicho una chica que mostraba disconformidad.

No sé exactamente cuanto tiempo después, si un día, dos días o una semana pasó lo inevitable...Le encerraron en un psiquiátrico le dieron una pastilla y enloqueció.

A las dos semanas le soltaron y pasó a ser El tercer ojo de Dios que lo vigilaba todo.

Toda la gente sabía que Él les vigilaba.


  • Dios te está observando
  • Decía alguien si veía a otro hacer algo que pudiera disgustarle a Él.
Él había creado el nuevo orden desde mediados de los ochenta.

Si Él decía que dos más dos eran cinco nadie lo discutía.

Poca gente llegó a verle realmente, no era famoso por salir en televisión, pero como si lo fuera.

Desde su peldaño vigilaba todo. Y si Él quería que algo se hiciese se hacía, si alguien le molestaba era eliminado.



Desde aquel entonces Él siempre tenía razón y la gente lo aceptaba.